El bullying escolar más presente que nunca

El regreso a clases presenciales, luego de dos años de aulas virtuales, trajo consigo una serie de hábitos, trastornos y situaciones que parecían haberse quedado en el pasado, una de ellas es el bullying. Este tipo de acoso escolar se puede definir como la intimidación o agresión física, psicológica o sexual contra una persona en edad escolar (niño o adolescente), de forma reiterada y a lo largo del tiempo.

La detección del acoso escolar tiende a ser complicada, ya que los niños y niñas suelen callarlo y esconderlo del ambiente familiar. Es por ello que se debe estar muy atento a las conductas de nuestros hijos e hijas y poner atención a pequeños detalles que nos pueden alertar.

A continuación te dejamos algunas de las señales que nos pueden poner en alerta sobre la existencia de una situación de bullying:
Cambios de comportamiento:
  • Si observamos que un niño o niña con una personalidad abierta, cercana y comunicativa con anterioridad, empieza a tener comportamientos más de aislamiento, huraños, agresivos, irritables, con cambios de humor, tristeza, comportamiento introvertido y/o evitativos, así como muestras de nerviosismo ante la idea de acudir a clase, o que pone excusas de manera frecuente para evitar acudir al colegio, es una señal de alerta, ya que puede ser la existencia de algún problema en las salas de clases.

Trastornos del sueño:
  • Otra de las alertas puede ser la falta de sueño, somnolencia, la presencia recurrente de pesadillas o también si nuestro hijo e hija duerme demasiadas horas al día.

La alimentación:
  • Los trastornos alimenticios también pueden ser un signo de que nuestros hijos e hijas pueden estar sufriendo una situación de acoso. Si tiene falta de apetito de forma recurrente también puede ser una situación a considerar.

Señales físicas y/o signos de deterioro de sus pertenencias:
  • Otra de las indicaciones es cuando el niño o niña presenta heridas, golpes o hematomas, además de ropa o material escolar perdido, manchado, estropeado o roto sin alguna explicación clara o con una evidente carencia de lógica.

Cambios sociales:
  • Comienzan a no querer relacionarse con los otros, solo hace lo estrictamente necesario como es ir al colegio pero no buscan quedar tras las clases o permanecer en el centro más de lo necesario. No tienen interés por ir a fiestas de cumpleaños o a las excursiones. Los demás niños no parecen llamarle ni ofrecerle ningún plan extraescolar.

Dificultades cognitivas:
  • El niño o niña presenta pérdida de memoria, problemas en la atención, comportamiento disperso, dejan de socializarse ya que se muestran ausentes, comportamientos huidizos y parecen estar en otro mundo.

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